Investigación

Economía Ecológica

La economía ecológica se define como `la ciencia de la gestión de la sustentabilidad`. La sustentabilidad o viabilidad en el tiempo de un sistema, viene marcada por sus intercambios con el entorno físico, que (…) escapan a la red analítica usual de los economistas. Precisamente, por eso la economía trata ahora de extender su objeto de reflexión y de valoración, hacia aquellas partes del proceso físico de producción y gasto que no eran tomadas en cuenta" (Naredo, 1992).

Según Naredo entonces, el mercado deja de ser la panacea que se suponía, donde debería garantizar por si sólo el óptimo económico, para convertirse en un instrumento más a utilizar sobre bases controladas para conseguir soluciones que se adapten a determinados objetivos o estándares socialmente acordados. Lo que empuja a abrir el universo hasta ahora aislado de lo económico, a la realidad física y biológica y a sus modelos predictivos, a las diferentes opciones tecnológicas y a los procesos de negociación social. 

La economía ecológica supera además el enfoque económico de la gestión de lo útil y lo escaso para considerar toda la biosfera y los recursos que, pueden ser a la vez escasos y de alguna manera hoy o en el futuro, útiles. 

El proceso de producción se representa como un sistema abierto y dependiente de la energía y materiales que intercambia con su medio ambiente, en un sistema de representación del proceso económico, caracterizado por su desequilibrio permanente y su irreversibilidad respecto del tiempo. El enfoque ecointegrador tiene como objeto de estudio el flujo de materiales y energía, en un sistema abierto y en continuo desequilibrio donde interaccionan con los objetos económicos reales que aparecen y desaparecen del sistema en tanto lo hacen sus correspondientes valores de cambio. 

Podemos considerar entonces que "la economía ecológica es una crítica ecológica de la economía convencional. Es un nuevo enfoque sobre las interrelaciones dinámicas entre los sistemas económicos y el conjunto total de los sistemas físico y social"(Van Hauwermeiren, 1998). Es allí donde realmente los economistas fallan, al desconocer ampliamente el intrincado y complejo funcionamiento de los ecosistemas, de los cuáles la especie humana es sólo una parte. 

Inclusive desde el punto de vista social, la economía ecológica hace de la discusión de la equidad, la distribución, la ética y los procesos culturales, un elemento central para la comprensión del problema de la sustentabilidad. Es por tanto una visión sistémica y transdisciplinaria que trasciende el actual paradigma económico. 

Es por eso que será la misma consecuencia del actual sistema económico el principal pilar que las sociedades en su conjunto analizarán y criticarán ampliamente de cara a su propia supervivencia. Es allí, donde emergerán con eficacia los supuestos de la economía ecológica. Cuando la sociedad económica comprenda, con su misma racionalidad económica que ya no le es posible seguir sobreexplotando los recursos naturales y que camina directamente a su extinción si no produce cambios en sus hábitos de consumo y producción. 

Por supuesto, que estas percepciones ya se reflejan entre los economistas, quienes como he dicho, han buscado alternativas desde su propio ámbito de discusión. De hecho, estas distintas ofertas, podrán ser herramientas útiles para el cambio, siempre que el Estado las utilice en su contexto de desarrollo más amplio, el de la sustentabilidad. En caso contrario, serán sólo paliativos, que enmascararán en parte el creciente y muchas veces imperceptible desarrollo de la degradación ambiental, hasta su consecuencia más nefasta para los economistas, la desaparición de la producción. 

Resumiendo entonces, la economía ecológica, entiende que la actividad económica no es una actividad que sólo utilice bienes ambientales o recursos naturales de manera aislada, sino que es una actividad económica que está precisamente centrada en la utilización de los ecosistemas. 

Su base de sustentación se fundamenta en aspectos biofísicos fundamentales, como las leyes de la termodinámica y donde las escala de desarrollo de la economía está limitada por el propio ecosistema. En este marco, los procesos de transformación deben diferenciar claramente entre el capital natural y el capital hecho por los humanos, y demostrar explícitamente que por supuesto, uno no puede ser reemplazado por el otro. 

La economía ecológica diferencia claramente y marca la incongruencia entre el ritmo de tiempo diferente entre la dimensión económica y la biogeoquímica terrestre. 

Las nuevas tecnologías constituyen un claro objeto de análisis de la nueva ciencia, que pone especial consideración en la evaluación de riesgos y beneficios. La falta de conocimientos sobre efectos potenciales en el largo plazo, hace que se ponga especial énfasis en los criterios de incertidumbre y prudencia.

En el GEPAMA, el Dr. Walter A. Pengue, lidera la línea de investigación en Economía Ecológica, participa como responsable en proyectos del Area vinculados al tema y es el Director del Programa de Posgrado en Actualización en Economía Ecológica, ProECO, en el marco del Area de Posgrado, bajo responsabilidad de la Secretaria de Posgrado, FADU, UBA y la tutela académica del GEPAMA, FADU, UBA

Por contactos vinculados a cuestiones académicas diríjase al email del Dr Pengue: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

Nuestro equipo

GEPAMA (Grupo de Ecología del Paisaje y Medio Ambiente de la Universidad de Buenos Aires) es un grupo académico interdisciplinario integrado principalmente por ecólogos, geógrafos, biólogos e ingenieros agrónomos. Su foco de estudio es la articulación entre patrones espaciales y procesos ecológicos a distintas escalas.

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