Por Silvia Mateucci

Ecología de Paisajes: concepto, historia, campos de aplicación.

La ecología de paisajes estudia las interrelaciones dialécticas entre la configuración espacial de los mosaicos terrestres y acuáticos y los fenómenos ecológicos y sociales, a múltiples escalas espaciales y temporales. Su objeto de estudio es el sistema complejo social-ecológico, también llamado sociedad-naturaleza, en un territorio dado. Es una interdisciplina, ya que estudia las interrelaciones entre los subsistemas social y natural y entre los diversos componentes de estos subsistemas para interpretar las causas y consecuencias de la estructura espacial del paisaje. Sus campos de aplicación son igualmente amplios: manejo y gestión del sistema socio-ecológico; planificación del uso de los recursos; ordenamiento territorial ambiental; conservación genética, de especies, de ecosistemas y regiones; prospección de los efectos de obras de infraestructura; propagación de plagas y enfermedades; entre otros. 

Patrón o configuración espacial es la organización horizontal de los diversos fragmentos de relativa homogeneidad interna en cuanto a funciones ecosistémicas o usos de la tierra. La organización espacial de estos fragmentos; esto es, contenidos, tamaños relativos, tipo de distribución espacial, distancia y conectividad entre ellos, afectan las tasas y los tipos de procesos biológicos y humanos en el territorio. A su vez, los tipos y tasas de los procesos ecológicos y sociales, afectan el patrón espacial. La asociación entre patrones y procesos depende de las escalas espacial y temporal. La estrecha relación patrón-procesos implica que sería posible diseñar el espacio ubicando los usos de la tierra de manera de favorecer la sustentabilidad ecológica y social de un territorio. Por esto, la ecología de paisajes ha adquirido en las últimas décadas mucho prestigio y ha sido adoptada en los países desarrollados, por planificadores y gestores de la administración pública involucrados con la toma de decisiones acerca del manejo del espacio con fines agropecuarios, forestales, de conservación de vida silvestre, urbanos, industriales, etc.

La ecología de paisajes no es una rama nueva del conocimiento, como algunos creen. Se originó a fines del siglo XIX, aunque con otros nombres y objetivos menos ambiciosos. Ecología regional, clasificación de la tierra, evaluación de la tierra, tenían como propósito identificar, cartografiar y describir unidades de tierra y evaluar su potencial de uso para diversas actividades humana. Entre los pioneros se encuentran los rusos, como Dokuchaev, quien en 1898 publicó sus ideas y experiencias en el libro "Estudio de Zonas en la Naturaleza", y Berg, quien en 1913 publicó el trabajo "Experimentos en la división de Siberia y Turkestan en paisajes y zonas morfológicas". Ambos trabajos son descriptivos, como la mayoría de los estudios territoriales realizados en esa época. El pionero del enfoque biológico de la ecología de paisajes fue Bienko (1), quien en 1930 publicó el primer trabajo que se ocupa de las relaciones patrón-procesos de organismos, con el estudio de la distribución zonal-ecológica de los grillos en las tierras bajas de la Siberia Occidental y de Zaisan y su asociación con el patrón espacial de los pastizales. Así, se adelantó unos 40 años al desarrollo de este enfoque de la ecología de paisajes. También fueron los investigadores rusos quienes formularon la primera definición científica de paisaje, como un espacio que ha evolucionado en tiempo geológico y ha alcanzado un estado estable dinámico en el cual se asocia la topografía con los tipos de suelo y la vegetación, en elementos que forman un patrón espacial característico y repetitivo (1).

Sus características particulares que lo diferencian de los paisajes vecinos son:

1) proviene de un evento geológico único;

2) está compuesto por elementos característicos que forman un patrón repetitivo;

3) está sometido a un régimen particular de perturbaciones naturales en toda su extensión;

4) el mesoclima es el mismo en toda su extensión; 5) tiene aptitud específica para usos de la tierra.

La ecología de paisajes recibió un gran impulso en la época de la colonia, cuando países como Francia, Holanda, Alemania y Gran Bretaña recorrían el planeta en busca de  conocimientos geográficos y de territorios para colonizar. Como los primeros relevamientos se realizaron en regiones desconocidas para los colonizadores asiáticos y europeos, las variables consideradas generalmente eran el clima, el relieve, el suelo y la vegetación. No se tenían en cuenta variables sociales porque los colonizadores asumían que se trataba de territorios vacíos, desconociendo los derechos de los pobladores nativos. 

La ecología de paisajes estudia las interrelaciones dialécticas entre la configuración espacial de los mosaicos terrestres y acuáticos y los fenómenos ecológicos y sociales, a múltiples escalas espaciales y temporales. Su objeto de estudio es el sistema complejo social-ecológico, también llamado sociedad-naturaleza, en un territorio dado. Es una interdisciplina, ya que estudia las interrelaciones entre los subsistemas social y natural y entre los diversos componentes de estos subsistemas para interpretar las causas y consecuencias de la estructura espacial del paisaje. Sus campos de aplicación son igualmente amplios: manejo y gestión del sistema socio-ecológico; planificación del uso de los recursos; ordenamiento territorial ambiental; conservación genética, de especies, de ecosistemas y regiones; prospección de los efectos de obras de infraestructura; propagación de plagas y enfermedades; entre otros. 

Patrón o configuración espacial es la organización horizontal de los diversos fragmentos de relativa homogeneidad interna en cuanto a funciones ecosistémicas o usos de la tierra. La organización espacial de estos fragmentos; esto es, contenidos, tamaños relativos, tipo de distribución espacial, distancia y conectividad entre ellos, afectan las tasas y los tipos de procesos biológicos y humanos en el territorio. A su vez, los tipos y tasas de los procesos ecológicos y sociales, afectan el patrón espacial. La asociación entre patrones y procesos depende de las escalas espacial y temporal. La estrecha relación patrón-procesos implica que sería posible diseñar el espacio ubicando los usos de la tierra de manera de favorecer la sustentabilidad ecológica y social de un territorio. Por esto, la ecología de paisajes ha adquirido en las últimas décadas mucho prestigio y ha sido adoptada en los países desarrollados, por planificadores y gestores de la administración pública involucrados con la toma de decisiones acerca del manejo del espacio con fines agropecuarios, forestales, de conservación de vida silvestre, urbanos, industriales, etc.

La ecología de paisajes no es una rama nueva del conocimiento, como algunos creen. Se originó a fines del siglo XIX, aunque con otros nombres y objetivos menos ambiciosos. Ecología regional, clasificación de la tierra, evaluación de la tierra, tenían como propósito identificar, cartografiar y describir unidades de tierra y evaluar su potencial de uso para diversas actividades humana. Entre los pioneros se encuentran los rusos, como Dokuchaev, quien en 1898 publicó sus ideas y experiencias en el libro "Estudio de Zonas en la Naturaleza", y Berg, quien en 1913 publicó el trabajo "Experimentos en la división de Siberia y Turkestan en paisajes y zonas morfológicas". Ambos trabajos son descriptivos, como la mayoría de los estudios territoriales realizados en esa época. El pionero del enfoque biológico de la ecología de paisajes fue Bienko (1), quien en 1930 publicó el primer trabajo que se ocupa de las relaciones patrón-procesos de organismos, con el estudio de la distribución zonal-ecológica de los grillos en las tierras bajas de la Siberia Occidental y de Zaisan y su asociación con el patrón espacial de los pastizales. Así, se adelantó unos 40 años al desarrollo de este enfoque de la ecología de paisajes. También fueron los investigadores rusos quienes formularon la primera definición científica de paisaje, como un espacio que ha evolucionado en tiempo geológico y ha alcanzado un estado estable dinámico en el cual se asocia la topografía con los tipos de suelo y la vegetación, en elementos que forman un patrón espacial característico y repetitivo (1).

Sus características particulares que lo diferencian de los paisajes vecinos son:

1) proviene de un evento geológico único;

2) está compuesto por elementos característicos que forman un patrón repetitivo;

3) está sometido a un régimen particular de perturbaciones naturales en toda su extensión;

4) el mesoclima es el mismo en toda su extensión; 5) tiene aptitud específica para usos de la tierra.

La ecología de paisajes recibió un gran impulso en la época de la colonia, cuando países como Francia, Holanda, Alemania y Gran Bretaña recorrían el planeta en busca de  conocimientos geográficos y de territorios para colonizar. Como los primeros relevamientos se realizaron en regiones desconocidas para los colonizadores asiáticos y europeos, las variables consideradas generalmente eran el clima, el relieve, el suelo y la vegetación. No se tenían en cuenta variables sociales porque los colonizadores asumían que se trataba de territorios vacíos, desconociendo los derechos de los pobladores nativos. 

En la década de 1940, la ecología de paisajes recibió un impulso muy fuerte con el desarrollo de la tecnología de captura y procesamiento de las fotografías aéreas, la fotogrametría y la fotointerpretación, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. La evolución histórica de la ecología de paisajes (2) es muy interesante porque muestra cómo la realidad política y social de cada imperio afectó el enfoque y los métodos empleados en el estudio de los territorios colonizados. Visto a distancia, este hecho se manifiesta en la aparición de Escuelas de Pensamiento, que fueron adoptadas más tarde por investigadores de las colonias muchos años después de haberse independizado. Por ejemplo, en América Latina, donde la ecología de paisajes se denominó Ecología Regional, el pionero en los estudios ecológicos espacialmente explícitos fue el Dr. Jorge Morello, quien en la década del 1960 realizó el primer análisis regional en nuestro país, en el Gran Chaco, basándose en las ideas y métodos de la Escuela Anglosajona (3). Las experiencias y enseñanzas de J. Morello se dispersaron a otros países latinoamericanos a través de sus discípulos y siguen multiplicándose las aplicaciones, con las adaptaciones y actualizaciones pertinentes, a través de los discípulos de éstos.

Hacia la década de 1980, la ecología de paisajes dio un importante salto cualitativo al cambiar de paradigma: el centro de atención pasó desde la homogeneidad (4) hacia la heterogeneidad espacial. Esto es, mientras en la primera etapa el énfasis se ponía en la delimitación de áreas homogéneas y los métodos de muestreo y análisis de datos se dirigían hacia la descripción o interpretación de los componentes del paisaje, a partir de la década de 1980 se popularizó la idea de que los flujos laterales entre elementos del paisaje son fundamentales para el mantenimiento de la integridad funcional de un territorio; esto es, el énfasis se puso en la heterogeneidad espacial. Este salto fue importante no sólo porque desencadenó una serie de discusiones y estudios que dieron un gran impulso a esta área del conocimiento, sino porque los criterios de manejo de la tierra y de gestión ambiental cambiaron considerablemente. Los investigadores y gestores de la primera etapa se preguntaban qué actividad productiva podía realizarse en una zona homogénea, dadas sus características físico-bióticas-culturales; o cuál de las zonas homogéneas delimitadas era la más apta para una determinada actividad productiva. En el marco del nuevo paradigma, nos preguntamos de qué manera deben "ordenarse" las diversas actividades en los elementos del paisaje para proteger la integridad funcional y los servicios ecosistémicos del paisaje y la región (5). Sintetizando, se pasó del análisis local y la acción aislada al análisis global y la acción coordinada con otras acciones dentro de un territorio; esto es, se cambió del estudio y manejo de los componentes aislados al estudio y manejo del espacio que incluye dichos componentes. Un ejemplo de la influencia de esta nueva concepción en la aplicación práctica lo constituye el cambio de enfoque y métodos de la evaluación de impacto ambiental (EIA), la cual ha sido superada por la EAIA (6) (evaluación adaptativa de impacto ambiental). Ya no se estudia sólo el impacto de una intervención sobre el componente espacial en que ésta se ubica y su entorno inmediato, sino el impacto de las acciones probables sobre el territorio como un todo, con especial atención a los efectos sinérgicos entre las intervenciones individuales.

El avance de la ecología de paisajes en su enfoque socio-ecológico se ha apoyado en teorías provenientes de otras ciencias: la termodinámica de los procesos irreversibles, la teoría de las jerarquías, el análisis de sistemas, las teorías del caos y la complejidad, los modelos de cambio mediante la atracción, entre otros (7). El desarrollo de las tecnologías de percepción remota, procesamiento de imágenes satelitales y sistemas de información geográfica ha facilitado la comprobación de ideas y la multiplicación de métodos matemáticos y  modelos de diversos tipos. La disciplina ha desarrollado un marco conceptual y metodológico que contempla la naturaleza sistémica y jerárquica del espacio (8). Si bien la descripción sigue siendo uno de los pasos de la investigación, no es un fin en sí mismo, puesto que el objetivo es no sólo conocer el patrón del paisaje, sino también las interrelaciones entre los elementos en un mosaico territorial y los cambios de patrón y de interrelaciones en el tiempo.  

A inicios del siglo XXI, dos factores han contribuido a dar peso a la ecología de paisajes como herramienta de investigación y gestión: el rescate de los servicios ecosistémicos y la ciencia de la sustentabilidad. Los servicios ecosistémicos son los beneficios que la sociedad obtiene de los ecosistemas; o los beneficios que los ecosistemas proveen a la sociedad (9); son producidos por la interacción compleja de conjuntos de procesos o funciones ecosistémicas (10). El tipo, calidad y cantidad de servicios ecosistémicos son espacialmente explícitos; esto es, están asociados a un espacio particular y por ello la ecología de paisajes se constituye en la herramienta de clasificación de sus propiedades.  La Ciencia de la Sustentabilidad, se ocupa de la integración a múltiples escalas entre el sistema social y el natural con el objetivo de evaluar, mitigar y minimizar las consecuencias de los impactos humanos sobre el sistema social-ecológico (11). Toda la actividad científica alrededor del concepto de sustentabilidad sirvió para difundir el hecho de que sociedad y naturaleza están íntimamente entrelazadas y que los conflictos y el mejoramiento de las condiciones de vida se solucionará si el conjunto sociedad-naturaleza se analiza e interpreta como un sistema complejo. Es necesario conocer cuáles son los factores que determinan la resiliencia y vulnerabilidad de tal sistema en cada caso particular. El paisaje es el contexto ideal para lograr la integración del sistema sociedad-naturaleza ya que ambos operan en un espacio específico y son influidos por las características de dicho espacio. Si nos fijamos en los trabajos en que se intenta evaluar la sustentabilidad, el paisaje constituye en la práctica el contexto en el cual se mide, independientemente del método de medición: evaluación del capital natural (12), enfoque de beneficios del capital natural (13); análisis de funciones (14); análisis de trayectorias de cambio (15).

La ecología de paisajes se ha constituido en una herramienta poderosa tanto desde el punto de vista del conocimiento científico como en la aplicación práctica. Desde el punto de vista del conocimiento científico, el reconocimiento de las interrelaciones ecológicas entre los parches que conforman un paisaje ha llevado a los ecólogos funcionales y de poblaciones a ampliar sus estudios a niveles jerárquicos superiores, analizando no sólo estructura y función de su sitio de interés sino también la manera en que el entorno heterogéneo y el sitio interactúan y los efectos de las modificaciones en el uno sobre el otro. Los ecólogos de poblaciones han podido así revisar las leyes de la dinámica de poblaciones, que fueron desarrolladas para espacios homogéneos, produciendo cambios de puntos de vista importantes en lo que se refiere a la dispersión de los organismos, su reproducción y persistencia en ambientes heterogéneos. 

En su aplicación, la ecología de paisajes contribuye a diseñar sistemas de reservas naturales; a comprender las causas y consecuencias de la conversión del paisaje natural; a ordenar el territorio con objetivos de sustentabilidad social y ecológica; a tomar decisiones acerca de cuáles de los fragmentos de ecosistemas naturales remanentes pueden perderse sin afectar la integridad global del paisaje; a identificar los fragmentos que deben protegerse para reducir el peligro de extinción de especies en particular o la pérdida de servicios ecosistémicos o determinar cuál debe ser el grado de conexión entre fragmentos para el mismo propósito; evaluar el grado de conectividad entre fragmentos para minimizar los riesgos de dispersión de una perturbación; etc.

La ecología de paisajes también aporta conocimientos y herramientas para el diseño de paisajes rurales y urbanos. En la primera década del siglo XXI se ha comenzado a desarrollar el enfoque de los escenarios normativos como base para el diseño de paisajes. Un escenario es una descripción factible, simplificada y sintética del futuro de un sistema, sobre la base de un conjunto de suposiciones coherentes e internamente consistentes acerca de los impulsores clave y de las relaciones entre variables operativas (16).  A diferencia de los escenarios predictivos, que responden a la pregunta ¿que pasará? bajo el supuesto de que las condiciones actuales o la tendencia actual se mantiene, y de los proyectivos, que responden a la pregunta ¿qué puede pasar? independientemente de las creencias acerca del futuro u opiniones acerca de lo deseable, los escenarios normativos responden a la pregunta ¿cómo podría alcanzarse un escenario deseado? Los escenarios normativos son interesantes porque promueven la creatividad, contribuyen a organizar la investigación, estimulan políticas novedosas para legislar sobre el uso de la tierra y dirigen la investigación. Representan futuros que aunque no existen todavía y no existirán según las proyecciones o predicciones, podrían existir. La ecología de paisajes es especialmente adecuada como base para la generación de escenarios normativos y el diseño de futuros alternativos. Los escenarios normativos son propuestos en talleres participativos en los que los pobladores y productores, los decisores y los científicos aportan sus ideas y conocimientos para idear ese futuro; luego los científicos diseñan el paisaje que simultáneamente responda a las expectativas de la comunidad y satisfaga las premisas de sustentabilidad a largo plazo (17). El proceso de construcción de escenarios normativos del paisaje traduce los valores de la sociedad (deseos y requerimientos de la sociedad) en hipótesis científicas verificables acerca de los efectos del cambio de uso de la tierra. Los ecólogos de paisajes experimentan con patrones de cobertura que se espera que cumplan determinadas funciones ecológicas. Las funciones constituyen hipótesis que resultan de determinados patrones de paisaje y de estrategias de manejo. Luego las hipótesis pueden ser verificadas mediante modelos ecológicos, económicos o culturales o mediante datos empíricos. Este enfoque aparece como muy promisorio y se enmarca en la transdisciplinariedad; esto es, el marco conceptual y metodológico se construye entre los participantes (la población, el estado, los científicos) a partir de un objetivo consensuado; no hay una disciplina principal, sino que participan al mismo nivel aquellas que son requeridas para alcanzar el objetivo; el estado genera las políticas necesarias para poder alcanzar el objetivo y se encarga de la difusión de los métodos, de la gestión y de facilitar el monitoreo de los resultados. 

Existen muchos otros temas de interés dentro de la ecología de paisajes, algunos son teóricos, otros prácticos y también los hay filosóficos. Algunos de estos temas son:

•    Caracterización del patrón del paisaje y su influencia en la sosteniblidad ambiental.

•    Descripción de los mecanismos, tasas y escalas en que la configuración del paisaje afecta los procesos ecológicos que determinan la abundancia y distribución de una población o de un ensamble de especies.

•    Estudio de la influencia de los disturbios naturales y antrópicos sobre la distribución y biodiversidad de especies.

•    ¿Por qué ecología de paisajes? En qué situaciones se aplica la ecología de paisajes

•    Generación de modelos matemáticos y espacialmente explícitos para describir y fenómenos socio-ecológicos.

•    Estudio de los efectos de la urbanización sobre la riqueza y composición de especies.

En las últimas décadas, la ecología de paisajes ha tomado otra dirección, ante la situación crítica de nuestro planeta en cuanto al agotamiento de recursos y los cambios climáticos. Algunos de los temas tratados son:

•    Identificación de las fuerzas impulsoras de los cambios del patrón de cobertura/uso de la tierra en un escenario dado.

•    Descripción e interpretación de las causas y consecuencias biofísicas y sociales de la heterogeneidad espacial a múltiples escalas

•    Análisis prospectivos mediante modelos matemáticos o espacialmente explícitos basados en estudios multitemporales de los cambios de uso de la tierra.

•    Identificación e interpretación de los efectos de variables asociadas a la urbanización sobre las condiciones biofísicas y socioeconómicas de las actividades agropecuarias.

En la actualidad, existe una polémica entre los ecólogos de paisajes acerca del campo de acción de esta rama del conocimiento. Algunos investigadores apoyan el concepto biofísico de ecología de paisaje, como una rama del conocimiento que se ocupa de las relaciones patrón-procesos de componentes biológicos del ecosistema. Otros prefieren considerar a la ecología de paisajes como una transdisciplina orientada a la solución de problemas socioeconómicos. Un tercer grupo de autores abogan por lograr una integración entre ambos posturas. Y, finalmente, un cuarto grupo, entre el cual me encuentro, sostiene que la integración no es necesaria ni útil, sino que debe haber una complementación de modo que cada enfoque se nutra del otro.

Artículo escrito en 2000 y actualizado en 2013.

REFERENCIAS

(1) Los tres trabajos rusos mencionados (Dokuchaev, Berg y Bilenko) son citados en: Sukachev, V. y N. Dylis. 1964. Fundamentals of Forest Biogeoecology. Oliver and Boyd, Edimburg& London.

(2) Matteucci, S.D. 1998. El análisis regional desde la ecología. En: Silvia D. Matteucci y Gustavo D. Buzai (eds.) Sistemas Ambientales Complejos: herramientas de análsis espacial. Colección CEA Nº 21; EUDEBA, Buenos Aires; pp 117-150. 

(3) Morello, J. y J. Adámoli. 1998. Las Unidades de Vegetación y Ambiente en el Chaco Argentino. Serie Fitogeográfica Nº 10; INTA, Buenos Aires. 

(4) Matteucci, S.D. 2001. Mini-curso Ecología Regional y del Paisaje. V Congresso de Ecologia do Brasil, Ambiente X Sociedade. Porto Alegre y Matteucci, S.D. 2006. Ecología de Paisajes: ¿Qué es hoy en día? Fronteras (Revista del GEPAMA, ISBN 1667-3999) 5: 1-7.

(5) Servicio ecosistémico es una función del ecosistema que brinda beneficios a los seres humanos; por ejemplo, provisión de agua potable a través de la función ecosistémica de infiltración de agua de lluvia; regulación del clima mediante la función de captura y almacenamiento de gases de invernadero; prevención de la erosión del suelo mediante la función de establecimiento y crecimiento de la cubierta vegetal; mantenimiento de la fertilidad del suelo mediante las funciones de reciclado de nutrientes; recreación y turismo mediante las funciones de protección de la integridad del ecosistema; etc. 

(6) Evaluación de Impacto Ambiental es un conjunto de métodos cuyo objetivo es evaluar las consecuencias sociales y económicas de un conjunto de opciones de construcción y operativas de una actividad humana que involucra la conversión de un ecosistema natural. Permite seleccionar aquella opción que cumpla con los requisitos ambientales y económicos impuestos por las regulaciones y requerimientos de la sociedad. Debe diferenciarse de la evaluación del efecto sobre el medio ambiente, que estudia las consecuencias ecológicas de la acción humana.

(7) La influencia de estos y otros avances científicos en la concepción de la naturaleza se citan en Matteucci, S.D: 2001. La percepción del entorno, Encrucijadas (UBA) Año 1 Nº 10.

(8) Matteucci, S.D. 1998. El análisis regional desde la ecología. En: S.D. Matteucci y G.D. Buzai (eds.) Sistemas Ambientales Complejos: herramientas de análisis espacial. Colección CEA Nº 21; EUDEBA, Buenos Aires; pp 117-150. 

(9) Millenium Ecosystems Assessment. Ecosystems and Human Well-being: A framework for assessment. Island Press, Washington

(10) Maynard S., D. James y A. Davidson. 2010. The Development of an Ecosystem Services Framework for South East Queensland. Environmental Management 45:881–895.

(11) Kieffer, S.W.; P. Barton; A.R. Palmer; P.H. Reitan y E. Zen. 2003. Megascale events: Natural disasters and human behavior. Geological Society of America Abstracts with programs: 432; Reitan, P. 2005. Sustainability science – and what’s needed beyond science. Sustainability: Science, Practice, & Policy 1:77-80

(12) Haines-Young, R.H. 2000. Sustainable development and sustainable landscapes: defining a new paradigm for landscape ecology. Fennia 178: 7–14.

(13) Bailey, N.; J.T. Lee y S. Thompson. 2006. Maximising the natural capital benefits of habitat creation: spatially targeting native woodland using GIS. Landscape and Urban Planning 75: 227–243.

(14) De Groot, R. 2006. Function analysis and valuation as a tool to assess land use conflicts in planning for sustainable, multifunctional landscapes. Landscape and Urban Planning:  75: 175–186.

(15) Käyhkö, N. y H. Skånes. 2006. Change trajectories and key biotopes–assessing landscape dynamics and sustainability. Landscape and Urban Planning 75: 300–321

(16) Carpenter, S.R.; L. Prabhu; E. Pingali;  M. Bennett y M. B. Zurek (eds). 2005. Millenium Ecosystems Assessment. Ecosystems and Human Well-being: Scenarios, Volume 2. Island Press, Washington.

(17) Peterson G.D.; G.S. Cumming; S.R. Carpenter. 2003. Scenario planning: a tool for conservation in an uncertain world. Conservation Biology 17: 358–366 ; Santelmann, M.; D.  White; K. Freemark; J. Nassauer; J. Eilers; K Vaché; B. Danielson; R. Corry; M. Clark; S. Polasky; R. Cruse; J. Sifneos;  C. Coiner; J. Wu and D. Debinski. 2004. Assessing alternative futures for agriculture in the U.S. Cornbelt. Landscape Ecology 19: 357-374.