Los desafíos de la economía verde. 2012

Walter A. Penge

Los Desafíos de la Economía Verde ¿Oportunismo Capitalista o Desarrollo Sustentable?

Editorial: Keikron

I.S.B.N: 9789871758104

 

Que el mundo actual, particularmente en lo económico, lo social y lo ambiental, se encuentra en crisis no será para Usted ni para mí, amigo lector, ninguna novedad.

Lo que sí quizás lo sea, tendrá que ver más que nada con la magnitud de esta crisis. Ni siquiera las últimas dos grandes guerras mundiales o las lamentables siguientes guerras más localizadas que les siguieron, sumadas a las guerras civiles que crecieron por doquier, alcanzaron a lograr el daño y el estado actual del ambiente. La especie humana ha iniciado hace relativamente pocas décadas una guerra contra el planeta.

Efectivamente, la conjunción de crisis que hemos sabido construir nos encuentra en estos días bajo una situación inédita, donde sin darnos cuenta prácticamente, el objetivo de ataque es la tierra.

Como estaremos revisando en las siguientes páginas, muchos de los impactos que estamos generando sobre Gaia, provienen directamente de nuestras acciones como especie, y particularmente todas ellas se relacionan directa o indirectamente con nuestro comportamiento frente a los recursos, con nuestras pautas de consumo, que bajo las circunstancias actuales, son claramente insostenibles.

Es justo reconocer también que la tierra por supuesto ha tenido cambios drásticos desde el punto de vista ambiental en su dilatado pasado pero especialmente mirando las transformaciones ambientales del planeta en los últimos diez mil años, estas sí nos demuestran una aceleración en este siglo.

Cambios que involucran a consumos de recursos que necesitamos para sostener nuestro actual estilo de vida, están impactando, “en forma globalizada”, sobre todo el planeta. El consumo de combustibles fósiles, una práctica derivada justamente de nuestro estilo de vida y de la civilización del automóvil , conjuntamente con el gigantismo industrial y tecnológico en que se ha convertido la agricultura moderna para brindarnos no ya comida sino biomasa (con múltiples objetivos muchos de ellos relacionados a nuevos consumos), ponen ya en riesgo límites que no deberíamos sobrepasar.

Enfrentamos así, una nueva forma de demanda de recursos para el consumo, que parece no encontrar límites en el capitalismo materialismo más exacerbado que promueve estas transformaciones…y las necesita para su propia supervivencia.

Por otra parte, es más que claro que la tierra y su naturaleza, frente a pautas diferentes, reaccionaría también de una manera diferente. Ya lo argumentaba Gandhi, cuando nos alertaba: “La tierra tiene suficiente riqueza para satisfacer las necesidades de todos sus habitantes, pero no lo suficiente para satisfacer la codicia de unos pocos”.

La acumulación de riquezas naturales expropiadas (y humanos explotados) en la época colonial facilitó el crecimiento y desarrollo capitalista de las potencias coloniales del siglo XIV. Encontraron un nuevo mundo en América del Sur, Asia y posteriormente en África y América del Norte y lo explotaron a mansalva. La caída de la población americana, en los primeros 130 años luego de la conquista en casi un 95 % tiene a varias causas, todas traídas por los humanos: el trabajo esclavo, algunas matanzas y las enfermedades traídas por Europa a América . Trasladaron sus riquezas y sentaron las bases del poder hegemónico que les permitió supervivir hasta los prolegómenos del siglo XXI.

En nuestros días, ese mismo sistema que exportaron y globalizaron, está dando el mismo estilo de crecimiento a economías emergentes. China y la India, conjuntamente con Brasil, Rusia o Sudáfrica, están siguiendo ciertamente el mismo camino. Grandes territorios y elevados consumos. Con muy escasas propuestas de reducción real en el consumo material, sino por el contrario, su aumento. Nuevamente Gandhi, en otros tiempos (que pensaría ahora), nos alertaba: "Si Inglaterra necesitó de la mitad del mundo para llegar a ser tan rica como es, ¿cuántos mundos necesitaría la India para llegar a ser así de rica?".

Esto es simplemente la huella ecológica, el impacto del pie del hombre sobre el planeta. Esta forma de expansión es insostenible y así lo manifiestan los documentos privados y públicos como los análisis desarrollados por las Naciones Unidas referidos al Índice de Desarrollo Humano y la Huella Ecológica.

Prácticamente “no existen” países que al día de hoy (GFP 2010), presenten de manera balanceada un Desarrollo Humano elevado “dentro de los límites de la tierra”. Por ejemplo, los llamados países desarrollados (particularmente los europeos, algunos asiáticos y norteamericanos y otros latinoamericanos) alcanzan índices adecuados de desarrollo humano (por encima del 0.8) pero superan ampliamente a la huella ecológica soportable en más de 4 ha/cápita. Muchos otros países del globo, tienen ciertamente una huella ecológica baja o por debajo de su biocapacidad per cápita pero tienen índices de desarrollo humano, con muchas metas mínimas del milenio incumplidas, como ciertos países africanos, asiáticos y latinoamericanos...